La neuroestimulación comprende actividades que buscan mantener y ejercitar diferentes capacidades cognitivas, como la memoria, la atención, el lenguaje, la orientación y el razonamiento.
Juegos de memoria, música, lectura, conversación, reconocimiento de objetos, ejercicios de orientación y actividades manuales son algunas de las estrategias que pueden utilizarse, siempre teniendo en cuenta las capacidades e intereses de cada adulto mayor.
Estas actividades son importantes porque el cerebro tiene capacidad de adaptarse y establecer nuevas conexiones. A este proceso se le conoce como neuroplasticidad.
Por eso, estimular no significa solamente “hacer ejercicios”: significa ofrecer oportunidades para que la persona continúe participando, recordando, expresándose y utilizando sus capacidades.