Tener una rutina estable ayuda a organizar el día y permite que el adulto mayor sepa qué esperar de cada momento.
Esto es especialmente importante en personas con Alzheimer u otras demencias, ya que los cambios constantes pueden generar confusión, ansiedad o inseguridad.
Horarios relativamente estables para levantarse, bañarse, alimentarse, realizar actividades, descansar y dormir pueden brindar mayor tranquilidad y favorecer la orientación.
Una rutina no significa hacer todos los días exactamente lo mismo. Significa crear una estructura que proporcione seguridad, familiaridad y tranquilidad, dejando también espacio para la espontaneidad y el disfrute.